viernes, 17 de diciembre de 2010

Historias Extremas

Creemos que es una realidad que esta “lejos”, fuera de nosotros, sólo la escuchamos y la vemos a través del televisor y no nos damos cuenta que es esa misma realidad la que esta al lado nuestro, frente a nuestros ojos.
Historias increíbles, impactantes, y sorprendentes. Son esas historias que nos cuesta creer, con valores y códigos que no nos enseñaron en nuestras casas. Ahí se explica todo, ellos no tienen casa, no tienen educación, no tienen una familia, o tal vez si la tengan pero el concepto de “familia” no es el mismo que utilizamos nosotros. Droga, sexo, alcohol y violencia cuatro puntos que conocen muy bien.
Su modelo a seguir no es más que la simple tortura que los acompaño en su infancia y adolescencia
Ana tiene 15 años y es la tercera vez que queda embarazada. Dos veces pudo abortar con pastillas que le recetaba su ginecóloga pero esta vez no fue así. Pablo ya tiene 4 meses, y Ana dice no saber quién es el padre de su hijo.
Condenados por el paco dejan de ser concientes de sus actos, la conciencia luego regresa y algunos se arrepienten, pero ya es tarde, ya lo hicieron, ya paso, y las marcas se van acumulando en su historial. Esta droga que comenzó a ser noticia hace 10 años y que no solo llego a las villas sino que también a la clase media, hoy en día parece no ser suficiente, hay tres nuevos nombres que no paran de sonar en aquellos asentamientos y son Aceto, Queso y Combofumo.
El “Aceto” cuesta unos 14 pesos por dosis y es como una especie de cocaína rebajada a la que le agregan otros medicamentos. El “queso” es una versión menos potente del paco, la ofrecen a los más chicos como forma de iniciarlos en la adicción y el “combofumo” es una mezcla de paco con marihuana
Pagan para después entregarle sus vidas a estas nuevas drogas, roban y matan para comprar su sustancia del día, ya no pueden vivir sin ella. No hay nada más importante que ésta, los valores y los códigos dejan de existir o tal vez nunca existieron.
Están perdidos, no hay nadie que los salve, no pueden ver más allá del hoy, no hay futuro.
Los periodistas nos muestran esta realidad de una forma morbosa, la cámara va directo al hecho y así es como nosotros, alejados de esta realidad, la conocemos. Luego de ver estos casos y decir “que horror, que mal están estos chicos”, ¿hacemos algo? ¿Se hace algo? Atrás de ese micrófono y esa cámara hay un equipo de producción que sólo nos muestra, nos informa respecto a una realidad, pero nadie hace algo para modificar esto. Todo se termina con un “hasta luego”, ya esta, nosotros ahora lo sabemos.
Y pensaran que para esto están los trabajadores sociales, es verdad, pero ¿creen que alcanza?
Dolores Voigt (26) es Asistente Social egresada de la UBA y trabaja en una escuela hogar llamada “el pradere”. Hay una familia radicada en una villa de tigre que manda a sus hijos a esta escuela, así es como Dolores conoce a todos sus integrantes y se encariña con ellos. Ahora se siente muy involucrada con esta familia y los ayuda en todo lo que puede.
Jesús, Tomás y Jonatan “pimpli” son protagonistas de esta historia. Ellos son primos, tomas esta por cumplir cuatro años, Jesús tiene catorce y “plimpli” veintiuno.
Dolores comenzó a ir a la villa a visitar a “la negra”, madre de cuatro hijos a los cuales los manda al pradere, cartonera, y con veintidós hermanos, entre ellos, Jesús. “Loli” y su marido, santiago, le construyeron a la negra y su familia una casa prefabricada para que mejorara un poco su calidad de vida. Es así como un día, “Loli” tomando mates con la negra conoce a Tomi. Estuvieron jugando un rato, ahí estaba la tia abuela de él, mamá de la negra y Jesús, la cual le dice “llévatelo”. Loli dijo que no, pero ella insistió. Llamo a su abogado que la asesora con estos casos, él le dijo que podía hacerlo y luego debía tramitar una adopción abierta. Hablo con la mamá de Tomi, Graciela, de veinte años, adicta al paco y mama de 3 chicos, ella dijo estar de acuerdo con la decisión y ahora Tomi vive con Dolores y Santiago, a los cuales llama “mama” y “papa”, en un barrio llamado “Puerto Piojo” ubicado en el bajo de Beccar, San Isidro.
Jesús esta internado en una granja de rehabilitación llamada “Camino de Vuelta”. Nunca fue al colegio, no sabe escribir su nombre, tiene 22 hermanos de los cuales uno esta preso y todos son drogadictos. Él es adicto al paco desde los 12 años, toco fondo una vez que lo detuvieron por robar, ahí le pidió ayuda a Dolores, “quiero dejar de drogarme, sálvame”, dijo. “Loli” y “Ago” son sus padrinos, pagan la rehabilitación de Jesús y lo visitan todos los domingos hace ya un mes y medio.
Jonatan “pimpli” es hermano de Jesús, tiene veintiún años y también es adicto al paco. Estuvo internado un mes en un centro de rehabilitación (no el mismo que su hermano, Jesús) y luego se escapo. Dolores lo encontró y hablando él le dijo que no le había gustado porque lo trataban mal. Prometió no drogarse nunca más, pasaron cuatro días y la llamaron a dolores para decirle que “pimpli” estaba drogado.
Ahora la negra no es más cartonera, trabaja en casas de familia haciendo trabajos domésticos.
Es así como dolores con el apoyo de su familia ayuda en lo que puede. Para ella dejo de ser un trabajo, ahora es solo uno de sus “hobbies” que más placer le da.

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